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Son numerosos los escritos que hablan de la estrella de la gastronomía arevalense, desde la poesía más popular de Marolo Perotas, hasta las premiadas en el Concurso de Poesía del Cochinillo, que organizaba la Cámara de Arévlo, como las Patrocinio a continuación.

Cochinillo de Arévalo. Marolo PEROTAS

 

Si algún día oyes decir,

lector piadoso y amado,

que en Arévalo se parten

los tostones con un plato,

créelo, porque es VERDAD.

 

Si tostón no es atrasado,

y para que siempre ganes,

en caso de aportar algo,

escucha lo que me dijo

un profesor culinario

que se distinguió en mi pueblo

en la SALSA y los ASADOS.

 

“Elijes un cochinillo

gordo, tierno y sano,

de unos veinticinco días

y cuatro kilos escasos,

porque si es mayor resulta

grasiento, estopudo y basto.

 

Se pela bien peladito,

se abre de cabeza a rabo

y en tosca y negra cazuela

de tiñosillero barro,

se pone a temperaturas

de ochenta a noventa grados

y en poco más de hora y media

está para devorarlo."

 

El tostón saldrá del horno

con el pellejo ampollado,

inflamadas las orejillas,

el hocico sucio y alto,

las patitas encogidas

y el rabillo ensortijado.

 

Todo él muy doradito,

todo él muy aromático,

todo él muy reluciente,

por la manteca y el ajo.

 

Todo él muy nutritivo,

todo él tan churrascado,

que parece de cristal,

porque así son sus catedráticos

en eso de dar el PUNTO

 a los cerditos asados;

y cuando en la mesa veas,

el cochinillo afamado,

apuesta todos tus bienes,

sin canguelo ni desmayo,

pues ten la seguridad,

que se parte en cien pedazos

sin recurrir a cuchillos

ni a instrumentos afilados.

Basta para triturarle

el borde de cualquier plato.

El Tostón. Patrocinio GIL SÁNCHEZ
Cuando este lugar se alcanza
entrando en algún mesón,
para llenarse la panza,
con mesura y con templanza,
nada mejor que el TOSTÓN.
¡Mesonero, sírvanos más tostón!
Manjar exquisito que vuelve loco
a quién lo prueba, y le parece poco
tomarse solamente una ración.
Sabroso, crujiente y sin parangón,
en España, ni en el mundo tampoco,
es de Arévalo, si no me equivoco,
el santo y seña de su tradición.
Sigue las reglas de la antigua usanza
la mano experta del Maestro Asador.
Quien pretende imitar nuestra pitanza,
no puede ser Mesonero Mayor,
pues por más que aparente semejanza
nuestro tostón será siempre el mejor.
Décimas para acompañar un cochinillo
Sutileza de esta tierra
es el gusto por lo sano,
por aquello que el marrano
en las entrañas encierra,
que aunque es llanura sin sierra
da gusto oler el pinar,
el comerse al almorzar
un torrezno y pan reciente,
o más tarde hincarle el diente
a los chorizos sin par...
El hecho que hoy nos ocupa
no sólo es el cochinillo,
ni siquiera su olorcillo
que al estómago hace pupa,
sino el subirse a la grupa
de lo que hay alrededor:
la magia y el esplendor
de legumbres y buen vino;
que no es menor desatino
alimentarse mejor...
Dos almas, dos solitarios,
dos ríos que hacen enseña,
hornos que encienden en leña
los festivos y diarios
para que tostones varios
sean mesa del buen yantar,
espléndido hablar y hablar
de un pueblo de La Moraña,
pueblo de tan gran hazaña
y exquisito paladar...
Por el placer de los días
uno se mete en su piel,
arquitectura que fiel
juzgará historias tardías,
nuevas, viejas melodías
de un pueblo hecho madre y gozo,
iglesias, palacios, trozo
de castilla dura y sol;
Arévalo en sí-be-mol,
patria, parador, embozo...
Destacar poquito a poco,
como a la chita callando,
que me fueron embaucando
en un intenso sofoco
y casi me vuelvo loco,
las tortas de Veedor,
quesos, perrullinas, flor
de esta tierra hecha paisaje,
que me fue dando hospedaje
y entre sus plazas calor...
Entre las viejas costumbres
de un arte del buen comer,
de ese otro modo de hacer
en sus puentes reciedumbres,
de sus palacios techumbres
de un Mudéjar luz y anillo,
baja el Adaja al castillo
buscando la judería,
esa sin par melodía
del sabor del cochinillo...
A la vera de sus calles
y de sus muchos recuerdos,
elogios de reyes cuerdos
que hasta aquí trajeron talles,
tal magnitud nunca halles
de historia y de tradición,
que hizo la revolución
de una comarca labriega,
prestigio de surco y siega,
su plato estrella, el tostón...

 

 

 

Linaje del tostón. Juanchi ROLDÁN

Tendrá que ser de buena madre el bicho,
oriundo de la zona morañega,
consecuente con su total entrega
para que al gusto pete este capricho.

Comiendo, retozando y muy tranquilo
al patíbulo irá con buen semblante,
cumpliendo su misión ¡tan importante!
cuando ronde su peso el quinto Kilo.

Y del horno a la mesa, aderezado,
en manjares hispánicos se incluye
y en la evidencia inmemorial se encierra;

de que el Tostón o Cochinillo Asado
gastronómicamente constituye
¡lo más rico de Arévalo y su Tierra!

HEGEMONÍA. Luis LÓPEZ PRIETO

Se permite apostar por Peñaranda,
por Medina, Segovia o Piedrahita,
ya que cualquiera de las cuatro pita
bastante bien en esta zarabanda.

Pero Arévalo está fuera de tanda
y, en tal torneo, no hay por qué compita
¡Es el amo y señor! la fama grita,
pues no hay que discutir: ¡quién manda, manda!

Con ar ...gumentos claros y rotundos,
luchan los otros para ser segundos,
porque el puesto de honor está ocupado.

Y aunque algún segoviano el pleito admite,
jamás habrá quien a este pueblo quite
la hegemonía en COCHINILLO ASADO.